Parte II
La mañana, fría como de
costumbre, cortó de seco el calor de su
cuerpo, ya era hora de salir, el miedo y la inquietud, habían hecho de su noche
un eterno momento, inútil por tratar de recoger fragmentos de alivio, una pausa
entre la incertidumbre y la ansiedad, hasta que al fin un rayo de luz penetro
en su cuarto, iluminó sus ganas y decidió empezar el día.