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jueves, 18 de julio de 2013

La visita del Angel Negro.

Justo cuando el momento indicaba no ignorar más su presencia, la oscuridad me envolvió. Desde hacía  varios minutos sabía que estaba ahí, su extraña visita me hacía pensar y repensar de mil formas como habría sido el mundo si este fuese hecho, en vez de esa misma historia, a su imagen y semejanza. Pensaba esto porque, no sé, la historia es difícil de entender, sobre todo cuando te han dicho que el holocausto ha sido pretexto humano y mandato de dioses, de cosas sobrevalorada mente inhumanas.

La noche más tranquila, menos brusca, recorría mi cuarto y, en su aroma, la cálida presencia de ella, de él, de alguien.  Un libro abierto, sin la luz que refleja su texto, y en un momento perdido en la oscuridad,  un ser extraño comenzó diciendo…-”Tal vez el mundo, tu mundo, nuestro mundo, lleno de odios, ese que conoces desde que abriste los ojos, sería el perfecto lugar que soñaste hoy mientras te sumergías en la lectura, un mundo imaginario, repleto de hombres libres, tal vez ese otro mundo sería, si la humanidad se desprende de sus dioses y figuras fastidiosas, chocantes, creadas a partir de sus miedos y temores, y no de sus ideales ni sus elementales principios. La muerte y no la vida, es el motor que inspira a importantes religiones del mundo, su temor descontrolado a morir, o su afán irracional por morir en la fe suprimió el canto de la libertad y del vinculo natural que entrelaza el delicado cuerpo humano con lo terrenal y lo cósmico.

Contrario a lo que creen, el rechazo del hombre racional frente a los temores heredados trasciende enormemente en su concepción de la vida, de su creación, su reproducción y expiración. La importancia del Ser es la vida misma, el Ser en sí mismo es manifiesto de vida y no de muerte, pero te hablo de la vida natural, la única, no aquella eterna, prestada, premio de hipócritas y santurrones. Me han dado vida eterna, sí, yo seré aquel que siempre contradiga, no a un dios cualquiera, sino las ideas ensortijadas de una sociedad ciega, amarrada, descarrilada. 

Ya sabes quién soy, no soy tus peores temores, tus prohibiciones, tu moral, tú regla, tu látigo”-.

-Son tantos nombres para decirte, que ...-

-“como quiera me denominas, recuerda que no existo, solo soy quien te ofrece lo que tu alma pretende, nada puede describirme como el temor irreal, la descripción falsa de una mente dormida que solo deja en los años, el peso que lo mata.-"

-se que no sos real, solo sos lo que quiero pensar, lo que yo pienso del mundo-

-“y de esas cosas que piensas del mundo... ¿Cómo son?

-Disparejas, diferente de lo que me enseñaron, inusual y nada parecido a las costumbres –

-“tu respuesta, sincera, ah! y a eso que llamas inusual, a eso, lo han llamado por milenios, Satanás.  

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