Justo cuando el momento indicaba
no ignorar más su presencia, la oscuridad me envolvió. Desde hacía varios
minutos sabía que estaba ahí, su extraña visita me hacía pensar y repensar de
mil formas como habría sido el mundo si este fuese hecho, en vez de esa misma
historia, a su imagen y semejanza. Pensaba esto porque, no sé, la historia es difícil
de entender, sobre todo cuando te han dicho que el holocausto ha sido pretexto
humano y mandato de dioses, de cosas sobrevalorada mente inhumanas.
La noche más tranquila, menos brusca,
recorría mi cuarto y, en su aroma, la cálida presencia de ella, de él, de alguien. Un libro abierto, sin la luz que refleja su
texto, y en un momento perdido en la oscuridad, un ser extraño comenzó diciendo…-”Tal vez el
mundo, tu mundo, nuestro mundo, lleno de odios, ese que conoces desde que
abriste los ojos, sería el perfecto lugar que soñaste hoy mientras te sumergías
en la lectura, un mundo imaginario, repleto de hombres libres, tal vez ese otro
mundo sería, si la humanidad se desprende de sus dioses y figuras fastidiosas,
chocantes, creadas a partir de sus miedos y temores, y no de sus ideales ni sus elementales principios. La muerte y no la vida, es el motor que inspira
a importantes religiones del mundo, su temor descontrolado a morir, o su afán
irracional por morir en la fe suprimió el canto de la libertad y del vinculo natural
que entrelaza el delicado cuerpo humano con lo terrenal y lo cósmico.
Contrario a lo que creen, el
rechazo del hombre racional frente a los temores heredados trasciende
enormemente en su concepción de la vida, de su creación, su reproducción y expiración.
La importancia del Ser es la vida misma, el Ser en sí mismo es manifiesto de
vida y no de muerte, pero te hablo de la vida natural, la única, no aquella
eterna, prestada, premio de hipócritas y santurrones. Me han dado vida eterna, sí,
yo seré aquel que siempre contradiga, no a un dios cualquiera, sino las ideas ensortijadas
de una sociedad ciega, amarrada, descarrilada.
Ya sabes quién soy, no soy tus
peores temores, tus prohibiciones, tu moral, tú regla, tu látigo”-.
-Son tantos nombres para decirte, que ...-
-“como quiera me denominas,
recuerda que no existo, solo soy quien te ofrece lo que tu alma pretende, nada
puede describirme como el temor irreal, la descripción falsa de una mente
dormida que solo deja en los años, el peso que lo mata.-"
-se que no sos real, solo sos lo
que quiero pensar, lo que yo pienso del mundo-
-“y de esas cosas que piensas del
mundo... ¿Cómo son?
-Disparejas, diferente de lo que
me enseñaron, inusual y nada parecido a las costumbres –
-“tu respuesta, sincera,
ah! y a eso que llamas inusual, a eso, lo han llamado por milenios, Satanás.

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