Para el Rey volver a su
reino pareció alterarle el corazón, no por odios que alguna vez haya
maldecido, sino más bien por su deseo de que las cosas marcharan mejor en la monarquía. Había procurado por todos los canales lógicos
la restauración de su imperio y ahora todo parecía en vano. La gran mesa conformada por caballeros de la
Corte que estableció, solo pretendía evitar batallas innecesarias entre ellos,
cada uno debía estar al servicio de todos sin atribuirse el poder y la autoridad
ilegitima sobre los demás.
Largos días de viaje a caballo lo
esperaban, acostumbrado ya a estos largos recorridos advirtió enviar el primer
grupo de caballeros de su guardia principal, que entrarían sin levantar
sospecha alguna sobre la venida del Rey a enfrentar al nuevo traidor. El entrenamiento militar era una opción que
nadie en las latitudes europeas desechó rotundamente y Roma era el epicentro de
la estrategia política y militar de aquella época. Ahí se encontraba el Rey
cuando se enteró que Lorded se autoproclamó nuevo Rey del imperio, que liquidó
la Mesa Redonda de Caballeros de la Corte y despojó a los sabios de su función
legisladora.
Todo dependía ahora de Zartreh un
enigmático caballero que emprendió el primer viaje junto a los otros caballeros
reales, su misión no era otra que avisar en secreto que el Rey vendría a
retomar el poder para la Mesa Redonda y derrotar al ilegitimo usurpador. La noche del Viaje el Rey Arturo lo tomó del
hombro, apretó su mano sobre la armadura y le entregó toda la misión en un
sólido mensaje – Serás quien derrote la felonía, tú y tus hombres serán nuestro
destino-. No tan sereno como siempre, el corazón de Zartreh conmovió los oídos
del Rey, ni por susto ni por miedo, sabía que las palabras del Rey eran,
resumidas, la encomienda de la vida del pueblo de Bezania y así debía ser.
La noche lista para comenzar ya
traía sus primeras advertencias; los comerciantes y mensajeros señalaban en las
nubes el tiempo de la “rosa verde” y el círculo del humo entre las piedras, los
peores tiempos para emprender un viaje hacia el norte del mundo. Aun así, la
compañía militar estaba dispuesta al viaje y someterse a la incertidumbre.
A cuatro semanas de viaje, los guerreros
comenzaron a descubrir una especie de sustancia verde que salía de los ojos de sus
caballos, formándose gusanos el caer al suelo y verlos escabullirse entre las
ramas que asomaban a ver el espectáculo.
Ciegos, caminaron arrastrándolos varios kilómetros hasta encontrar el
paso de un arroyuelo cristalino. De inmediato, tomaron del agua y limpiaron a
sus animales, con paños finos engrudaron aceites alrededor de sus ojos pero la
sustancia continuaba proliferando.
¿Tenía que ver con el tiempo de la “rosa verde”? nunca habían visto cosa
parecida, gusanos hirviendo y perderse en la maleza. Curiosamente los caballos
no mostraban signos de dolor, permanecían atentos a la buena voluntad de sus
jinetes, presintiendo su abandono en los bosques de las faldas de los Alpes. Un
comerciante a lo lejos gritó – solo déjelos descansar esta tarde, la noche
traerá alivio a sus caballos.- Tcherik se levantó de un tronco y pidió seguir
caminando con los caballos, pero Zartreh el enigmático, propuso paciencia y
confianza en el comerciante. Así fue, descansaron y la noche trajo una gran
luna llena y por supuesto la cura para esos ojos verdosos y hastiados de
alimañas. Habían pasado por un sendero maldito y hechizado por los esperpentos
residuos de los brujos sacrificados por los romanos, y fueron sus caballos los
receptores de aquella infección cegadora.Lea la segunda parte haciendo Click en este enlace:
En nombre del Rey Arturo (parte II)
Las imagenes fueron extraidas de
1. Taringa.com
2. Angelfire.com
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